Por los defectos de los demás, el sabio corrige los propios
Para nuestros propios defectos somos topos; para los ajenos, linces
El que te habla de los defectos ajenos, habla también de los tuyos a los demás
No nos molestan aquellos defectos que nosotros no tenemos
Debido a que prestamos demasiada atención a los defectos de los demás, morimos sin haber tenido tiempo de cnocer los nuestros
Para dormirme cuento mis defectos
No nos molestan aquellos defectos que nosotros no tenemos
Si no tuviéramos defectos, no hallaríamos tanto placer en resaltar los de los demás
La confesión de los pequeños defectos es frecuentemente un deseo de dar a entender que no tenemos otros mayores